La tasación se ha convertido en un ejercicio cada vez más complejo, el tasador no sólo debe manejar una serie de conocimientos de diversas disciplinas sino también estar muy actualizado con el desarrollo y crecimiento de las ciudades, variables asociadas a los procesos urbanos y económicos, como los cambios normativos, tendencias en la demanda y fluctuaciones del ciclo económico nacional, de manera de entender cómo se distribuyen las plusvalías y tendencias de valor.

Para contar con un buen tasador son indispensables dos requisitos: 

Una sólida formación que otorgue las herramientas y conocimientos necesarios para este oficio, en nuestro país es posible obtenerla mediante estudios de post-grado en un nivel de diplomado, impartido por las universidades. 

Además es altamente importante el buen manejo de la información, la que hoy en día, a diferencia de 15 años atrás es muy abundante y asequible gracias a los diversos contenidos y redes en Internet. Un tasador no inventa nada, se basa en información que obtiene de distintas fuentes disponibles como el terreno mismo (inspección del bien), Direcciones de obras de las municipalidades, SERVIU, Conservador de Bienes Raíces, Plataformas de información inmobiliaria y la propia percepción del mercado en el que se está situando.