Una tasación de empresas permite determinar el valor económico de una compañía en una fecha determinada y para una finalidad específica. Para llegar a ese valor se analizan antecedentes financieros, activos, pasivos, capacidad de generar ingresos, posición en el mercado, riesgos y perspectivas futuras, entre otros factores.
Saber cuánto vale una empresa puede ser necesario en momentos muy distintos de su trayectoria. La entrada o salida de un socio, una compraventa, una reorganización, una sucesión familiar o una decisión de inversión requieren contar con una referencia de valor técnicamente fundamentada.
Y esa cifra difícilmente puede obtenerse mirando únicamente los activos que aparecen en el balance.
Qué se valora en una tasación de empresas
Cuando hablamos de valorizar una empresa, el análisis comprende el negocio y las variables que explican su capacidad para generar valor.
Una compañía puede disponer de propiedades, maquinaria, vehículos, inventarios y otros activos. Sin embargo, también existen elementos relacionados con su operación, resultados, flujos futuros, estructura financiera, clientes, contratos, posición competitiva y riesgos.
Esto explica por qué dos empresas con activos físicos similares pueden alcanzar valoraciones muy diferentes.
También es importante definir desde el comienzo qué se necesita valorar. Dependiendo de la finalidad, puede requerirse determinar el valor de la empresa completa, de una participación societaria o realizar una tasación de activos específicos.
Cómo se determina
Existen distintos métodos de valoración de empresas y su aplicación depende de las características del negocio y del objetivo del análisis.
Una aproximación puede considerar los activos y pasivos de la compañía. Otra puede estudiar su capacidad para generar flujos futuros y traerlos a valor presente. También pueden utilizarse referencias de mercado y múltiplos obtenidos de empresas u operaciones comparables cuando existe información apropiada.
La elección de la metodología importa porque una empresa industrial intensiva en activos presenta características diferentes a una compañía de servicios o un negocio cuya generación de valor depende principalmente de sus flujos futuros.
En algunos casos resulta necesario utilizar más de un enfoque y contrastar sus resultados.
Comprar o vender
Una compraventa es probablemente una de las situaciones más evidentes para solicitar una valoración de empresas.
Quien vende necesita contar con antecedentes que permitan sustentar sus expectativas de precio. El comprador, por su parte, necesita evaluar si el monto solicitado tiene relación con las características, resultados y perspectivas del negocio.
El precio finalmente acordado dependerá de la negociación y de las circunstancias de la operación. La valoración entrega una referencia técnica para abordar esa conversación con mejor información.
Socios y reorganizaciones
El valor también adquiere importancia cuando cambia la estructura de propiedad de una compañía.
La incorporación de un inversionista, la salida de un socio, una división, fusión o reorganización pueden requerir determinar cuánto representa económicamente una empresa o una determinada participación.
En empresas familiares puede ser particularmente relevante durante procesos de sucesión, planificación patrimonial o distribución de participaciones entre integrantes de distintas generaciones.
Contar con un informe de valorización de empresa permite establecer una base documentada para esas decisiones y reducir la dependencia de apreciaciones individuales.
Inversión y financiamiento en una tasación de empresas
Conocer cuánto vale una empresa también puede ser útil sin que exista una venta inmediata.
Una compañía que evalúa levantar capital, incorporar nuevos inversionistas o analizar alternativas de financiamiento puede necesitar comprender su posición económica antes de iniciar una negociación.
La valoración también permite observar cómo determinadas variables afectan el negocio. Cambios en márgenes, crecimiento esperado, inversiones, endeudamiento o riesgo pueden modificar considerablemente el resultado.
Por esta razón, la fecha y el propósito de la valoración son relevantes. El valor de una compañía puede cambiar a medida que evolucionan tanto el negocio como su entorno.
Un valor para decidir
Una tasación de empresas entrega una referencia técnica para decisiones que pueden tener consecuencias relevantes para accionistas, inversionistas y organizaciones.
Su utilidad aparece precisamente cuando el valor deja de ser una estimación informal y pasa a formar parte de una negociación, transacción, reorganización, planificación patrimonial o decisión financiera.
En Valued realizamos tasaciones de empresas, participaciones y activos para distintas finalidades, aplicando metodologías de valoración acordes con las características del negocio y el objetivo del análisis.
Este artículo forma parte de nuestra guía sobre tasaciones, donde abordamos los distintos tipos de valoración y las situaciones en que pueden ser necesarios.
Preguntas frecuentes sobre tasaciones
+ ¿Qué es una tasación de empresas?
Una tasación de empresas es un proceso de valoración destinado a determinar el valor económico de una compañía en una fecha determinada y para una finalidad específica.
+ ¿Cómo se determina el valor de una empresa?
Depende de las características del negocio. Pueden utilizarse metodologías basadas en activos, flujos futuros, información de mercado y empresas u operaciones comparables, entre otros enfoques.
+ ¿Cuándo conviene tasar una empresa?
Puede ser necesario ante una compraventa, incorporación o salida de socios, reorganización, sucesión, levantamiento de capital, planificación patrimonial u otras decisiones que requieran conocer el valor de la compañía.
+ ¿Tasación y valorización de empresas significan lo mismo?
Ambos conceptos se utilizan para referirse a procesos destinados a determinar el valor de una empresa, aunque en el ámbito financiero también son frecuentes expresiones como valoración de empresas y valorización de empresas.
+ ¿La tasación de una empresa considera solamente sus activos?
No. Dependiendo de la metodología y del tipo de empresa, también pueden analizarse resultados, flujos futuros, pasivos, riesgos, perspectivas, condiciones del mercado y otros antecedentes relevantes.
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